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  • Arq. Ricardo Dan Díaz

Fachada, Distancia, Interacción y Vitruvius

Actualizado: 6 abr 2021


Venustas, Firmitas, Utilitas y... ¿Pretium?


En franca irreverencia y sublevación, creo que esos tres mandamientos de la ley canónica de Vitruvius, habrían de ser actualizados con un cuarto. Pretium. Pretium habría de ser aquél indicador que nos obligara a buscar mayor durabilidad, menor mantenimiento, resistencia a la intemperie, procesos sustentables, huella de carbono, vida útil, eficiencia de producción, disponibilidad local, y todos las factibilidades comerciales. Finalmente, la arquitectura se vuelve tal cosa una vez que se construye, y si un proyecto no es rentable, por mejor idea conceptual que sea, no se verá construido jamás.

Hoy los arquitectos, siempre con cierta culpa, y como sabiendo que hemos pecado, usamos los materiales que “parecen” cierto material, pero que son, en realidad una imitación. O sea esos que parecen madera, pero son PVC, o los fenólicos con apariencia de piedra. ¿Qué tan culpables o condenables somos verdaderamente? El cuarto mandamiento que este humilde monje de la arquitectura propone, el Pretium, nos exime de la culpa siempre que sepamos respetar el nivel de percepción que tendremos de los materiales.


Tenemos 5 sentidos, y muy poco probablemente pasaremos la lengua por un edificio, al menos mi fanatismo por la arquitectura no ha llegado a tanto aún. Pero sí que la olfateamos, (barro mojado, piedra con musgo, madera caliente), la escuchamos cuando la tocamos, o le graniza, cuando hace ecos de nuestras voces o no, algo nos suena sólido o hueco. Percibimos lo dúctil, caliente, frío, rugoso, áspero, suave, liso, con nuestro tacto, y la vista, obviamente es la más estimulada con un espacio arquitectónico, aunque es la más fácil de engañar.


Distancia lejana 15 m o más.

Velocidad rápida (vehículos, peatonal lejana) Perceptible sólo por la vista.


¿Qué es lo que nuestro ojo aprecia de la madera, por ejemplo?. Y esto es principalmente su color, su modo de reflejar la luz, lo irrregular de los colores entre duelas, polines o fajillas. Así que ante el propuesto cuarto mandamiento de pretium, creo que debería ser excusable usar un sustituto de tal material con mayor tiempo de vida, menor necesidad de mantenimiento, menor propensión a la deformación por condiciones climáticas, por poner pocos ejemplos.

Distancia media 15m a 7 m

Velocidad de llegada, circulación por pasillos, y corredores. Perceptible por vista, oído y expectativa de tacto.


Va sumándose, sí el color y lo anterior, pero también empieza el ojo a exigir coherencia en texturas y micro sombras. Una loseta de barro, o un ladrillo de arcilla siguen siendo perceptibles en sus colores y variaciones entre elementos, pero el ojo ya pide ver relieves irregulares orgánicos, una mini topografía del material.


Aunque hay que seguir buscando satisfacer al Pretium, la exigencia ya es ahora también la de ver materiales que emulen estos niveles de coherencia que el ojo pide.

Distancia corta 7m hasta 0 cm.

Estancias, recámaras, comedores. Perceptible por vista, tacto, oído, olfato.


Ineludible, ahí sigue mandando Vitruvius, Ahí, ya esperamos que cuando llueva, una pérgola de madera no suene hueca, y aunque no nos demos cuenta, nuestro olfato espera que el barro mojado huela a ello, que cambie su color y su temperatura al tocarlo.



El usuario promedio (no arquitecto) quizás no diga conscientemente “esa pérgola no suena a madera”, pero sus sentidos definitivamente entran en conflicto en la percepción de ese espacio, e inconscientemente, eso incomoda la experiencia de percepción de un espacio.

Pretium, pues, pide ser más táctico y analítico en el cumplimiento de Venustas, Firmitas, Utilitas.

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