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Las múltiples facetas de un estudio de fachadas

  • Foto del escritor: Carmen Castillo
    Carmen Castillo
  • 1 ago
  • 3 min de lectura

Las múltiples facetas de un estudio de fachadas


Cuando alguien escucha "consultor de fachadas", normalmente piensa en alguien que revisa unos planos, hace un par de cálculos y desaparece cuando empieza la obra. La realidad es bastante distinta.

Un despacho especializado en fachadas puede participar desde que el edificio es apenas una idea hasta varias décadas después, cuando alguien necesita descubrir por qué una fachada comenzó a fallar. En medio de todo eso, ocurren muchas cosas: cálculos, coordinación, pruebas, inspecciones, documentos constructivos, retrofits, investigación de fallas... y una buena cantidad de reuniones donde el trabajo consiste en evitar problemas que todavía no existen. Uno de los aspectos menos visibles del trabajo es, curiosamente, el que permite que todo lo demás funcione: la coordinación.


Antes de…

En un estudio que desarrolla varios proyectos al mismo tiempo, no basta con que cada ingeniero o arquitecto haga bien su trabajo. También hay que saber cuánto tiempo requiere cada etapa, qué información depende de otra, quién puede avanzar y quién debe esperar una definición del arquitecto o del cliente. Un cronograma desactualizado deja de ser una herramienta y se convierte en un dibujo optimista. Por eso buena parte del trabajo consiste en mantener una planeación que cambia prácticamente todos los días. Se registran horas de trabajo, se revisan alcances, se actualizan programas y se proyecta la carga futura del equipo. No porque la administración sea el objetivo del proyecto, sino porque una buena ingeniería necesita tiempo para hacerse bien, y ese tiempo también se diseña.

Después viene la parte del desarrollo de diseño. Cuando un proyecto entra esta etapa es donde comienzan las preguntas interesantes. El concepto arquitectónico ya existe; ahora hay que convertirlo en un edificio que pueda construirse.

¿Cómo se resuelve una fachada curva? ¿Qué sistema conviene utilizar? ¿Qué espesor debe tener el vidrio? ¿Cómo se conecta la estructura de aluminio con la estructura principal? ¿Cómo se fabrica una pieza que solo existe una vez en todo el edificio?

En estas etapas del proceso, cada unión, cada perfil y cada anclaje deben quedar definidos con suficiente precisión para que el contratista pueda fabricar e instalar el sistema sin tener que adivinar lo que quiso decir el diseñador.


Después de…

Y aún cuando la fachada ya está instalada, el trabajo todavía no termina. Existe una idea bastante extendida de que si un sistema pasó las pruebas de laboratorio, entonces el edificio ya quedó resuelto. Ojalá fuera así.

La realidad es que una fachada se instala en condiciones que ningún laboratorio puede reproducir completamente. Hay viento, tolerancias, movimientos de la estructura, diferencias entre materiales y cientos de decisiones que se toman en obra. Por eso existen pruebas como la ASTM E1105, ASTM E783 o AAMA 501.2. No se hacen para encontrar culpables. Se hacen para comprobar que el edificio construido se comporta igual que el edificio diseñado. Y cuando hablamos de revisar una fachada existente, las preguntas vuelven a cambiar. Ya no interesa saber únicamente cómo fue diseñada, sino cómo ha envejecido. Es parecido al chequeo médico anual: nadie espera que una persona de cincuenta años tenga exactamente las mismas condiciones que a los veinte, pero sí espera conocer su estado antes de decidir un tratamiento.

Los check-ups de fachada, las evaluaciones de estado actual y las estrategias de retrofit permiten precisamente eso. Antes de reemplazar una envolvente completa —que suele ser la solución más cara— conviene entender qué componentes siguen funcionando, cuáles necesitan intervención y cuáles realmente llegaron al final de su vida útil.

Hay casos, sin embargo, donde ni siquiera sabemos cuál es el problema. Una mancha de humedad puede aparecer varios metros lejos del punto donde entra el agua. Un vidrio puede romperse por un movimiento estructural. Un desprendimiento puede ser consecuencia de una decisión tomada años antes durante la construcción. Ahí comienza el trabajo de investigación forense. Tampoco se trata necesariamente de buscar responsables, sino de reconstruir la historia de la fachada. Revisar condiciones, inspeccionar componentes, realizar pruebas, analizar materiales y entender la secuencia de eventos que llevó al problema. Es, literalmente, investigar el edificio en reversa.


Al final, esas son las múltiples facetas de un estudio de fachadas. Nosotros, no diseñamos únicamente sistemas de vidrio o aluminio, sino, diseñamos estrategias para que una fachada pueda construirse, verificarse, mantenerse y, cuando sea necesario, entenderse. Porque una buena fachada no se demuestra cuando el render se ve espectacular. Se demuestra cuando el edificio sigue funcionando veinte, treinta o cincuenta años después. Para eso hace falta mucho más que un buen diseño. Hace falta el mejor equipo que sepa participar en todas las etapas del camino. ¿Qué mejor equipo que The Façade Studio?


Equipo de The Façade Studio.

 
 
 

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