Prueba de hermeticidad de fachada. ¿Para qué, cuándo, cómo, quién?
- Arq. Ricardo Dan Díaz

- 17 jul
- 3 min de lectura
Prueba de hermeticidad de fachada. ¿Para qué, cuándo, cómo, quién?
§ ¿Para qué?
En obra nueva:
La fachada representa entre el 10% y el 30% del costo total de un proyecto, y el 75% de las fallas en edificios construidos, ocurren en la fachada. Esto es absolutamente normal; no es culpa de nadie; recuerdo cuando un jefe que tuve hace muchísimos años me decía: “Solo puede romper los platos quien se anima a lavarlos”. Debemos tener presente que ensamblar fachadas es una artesanía de alta especialidad y de alto riesgo en altos edificios donde un error puede ser fatal; si no hay sombra de sol ni de viento, hay que ensamblar módulos de cientos de kilos a varias decenas de metros de altura con una precisión milimétrica a lo largo de miles de metros cuadrados de envolvente que debe funcionar y verse genial al mismo tiempo; salir en tiempo y costo, y el resultado final ha de permanecer erigido varias décadas, si no es que siglos. Así que las pruebas no son para echar culpas a nadie; son para afinar el proceso y que tanto el Contratista como el Desarrollador, y la Gerencia sepan que cuando el proceso de instalación se da por terminado, no habrá que volver en la siguiente temporada de lluvias a reparar el edificio.
En obra existente:
Aun la mejor instalación de fachada hecha hoy; dentro de 50 años no estará en buenas condiciones, ya que el edificio se habrá movido, desplazado, asentado; los componentes plásticos se habrán resecado y los componentes de acero estarán posiblemente reducidos. Evaluar las condiciones de un edificio viejo que necesita una reconversión, actualización, o, en términos más sofisticados, un retrofit o un upcycling; puede hacerse con un nivel de detalle amplio. Es algo como un check-up médico donde uno sabe las condiciones particulares de cada componente, y se pueden recetar – valga la comparación – algunas medidas de actualización puntuales que no requieran una intervención mayor tan absurda como pudiera ser cambiar toda la fachada.
§ ¿Cuándo?
En obra nueva:
Al principio del proceso de instalación, así se afina la mano de obra y se esclarece cualquier duda que surja de las primeras etapas de instalación. Y luego, para recibir la obra, pero antes de que el Contratista de fachadas asigne a su cuadrilla a otras obras, es decir, antes de que pierdan la capacidad de respuesta rápida. De seguirse así el proceso, las correcciones necesarias serán siempre mínimas y económicamente implementables.
En obra existente:
Antes de automedicarse. Antes de solo actuar con fuerza bruta y aplicar el clásico re-sellado de todas las juntas esperando que esta vez sí sea la buena. En edificios existentes, estas pruebas son como una endoscopía – de hecho, sí usamos endoscopio – o una resonancia electromagnética que nos permite ver el estado preciso de la fachada antes de intervenirla a lo mero salvaje, sin estrategia y sin noción del origen de las fallas.
§ ¿Cómo?
Antes de decir cómo sí; quisiera enfatizar cómo no es. No es echarle agua con una Kärcher. Esto es tan absurdo como si el ortopedista nos revisara cómo sanó nuestra rodilla luxada dándonos unas patadas de Muai Thai en la rodilla a ver si ya jala.
No hay que descubrir el agua tibia: el método estandarizado ASTM E-1105 ya establece una metodología precisa sobre cómo emular condiciones de lluvia sostenida, diferencial de presión, viento sostenido para ver la función de drenes y empaques, así como el ensamblaje del sistema de fachada ante el evento de una lluvia normal.
§ ¿Quién?
Solicitarle al Contratista de Fachadas hacerse pruebas es como si el Inspector de la entidad de recolección tributaria mandara un iluso email que dijera: "Por favor autoevalúe su comportamiento tributario y responda si ha cumplido o no con todas sus declaraciones; si no cumple, pues multese". El Instalador va en una carrera contrarreloj, más aún al final de la obra; y si bien no creo que haya un solo constructor que diga: “Quiero que me quede mal mi trabajo”; regresamos al punto de que hablamos de un proceso artesanal de alta especialidad y alto riesgo; puede fallar.
Estas pruebas han de ser desarrolladas por empresas neutrales, que no son competidores directos de los Instaladores, sino especialistas que los ayuden a determinar razones de las fallas para que rápido puedan liberarse de la obra y cobrar sus finiquitos; deben hacerlas especialistas que con formalidad y precisión aplican y replican el proceso de pruebas y que no se benefician de ninguna manera de exhibir errores o de acelerar o ralentizar el proceso de obra. O más sencillamente dicho: ¡debe hacerlas The Façade Studio!





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