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Vaya Vaya, Tacubaya - I

Ing. Rodrigo Borghino
hace 5 días
4 min de lectura

Nota: Me metí a los datos de clima de Tacubaya y ha cambiado de forma importante el patrón de temperaturas y lluvias desde que iniciaron a registrar datos, por lo que quise escribir un blog sobre esto. 2 partes. 1 sobre el calor, 1 sobre la lluvia.


Vaya Vaya, Tacubaya - Parte 1

La Ciudad de México de hoy no es igual a la de nuestros abuelos. Ni siquiera es la misma que la de nuestros padres. Puede sonar casi obvio, ya que tanto en escala como en organización es otro animal que hace siquiera 30 años, pero en este post platicaremos sobre los cambios alrededor de otra identidad. La identidad del clima.


La ciudad que conocemos

Ciertamente, el clima es uno de los mayores regalos que ofrece la Ciudad de México a sus habitantes; hace calor pero no tanto, y hace frío pero no tanto, gracias a su prodigiosa elevación sobre el nivel del mar (recordar que Ciudad de México comparte latitud con Mumbai y Filipinas).


CDMX le debe su clima fresco en gran medida a la elevación.
CDMX le debe su clima fresco en gran medida a la elevación.

Casi todos crecimos en construcciones con materiales y calidad constructiva más bien sencilla, con poca planeación en términos de aislamiento, control solar y hermeticidad, sin demasiadas quejas. Sin embargo, el diseño arquitectónico de casas y edificios ya no puede dar por sentado lo benigno del clima. Datos de encuestas de satisfacción de vivienda y anécdotas de los propios residentes llaman a que pongamos mayor atención al sobrecalentamiento y al deseo creciente de aire acondicionado en nuestra ciudad.


Multitud de artículos llenan el internet, volcados a alertar sobre los riesgos del cambio climático y el efecto de isla de calor urbana. Durante la más reciente ola de calor en la CDMX, circularon en redes sociales imágenes satelitales mostrando temperaturas de superficie nocturnas, especialmente ofensivas en zonas densamente construidas y escasas de árboles. Si bien logran alertar al lector, poco edifican sobre cómo eso cambia la forma de concebir un edificio. ¿Eso cambia mi presupuesto de obra? ¿Tengo ahora que construir diferente? ¿Tengo que cambiar mi diseño? Ante la insatisfactoria falta de respuesta clara a estas y muchas otras preguntas, vale la pena regresar a los datos.


Mapas de Isla de Calor Urbano en CDMX Investigación ICAyCC UNAM.
Mapas de Isla de Calor Urbano en CDMX Investigación ICAyCC UNAM.

Los datos

La estación meteorológica de Tacubaya tiene una condición privilegiada, y es que tiene registros de datos desde 1877 (el primer año del Porfiriato), lo cual nos da una oportunidad única de poder comparar más de 100 años de datos meteorológicos y dejar de lado las opiniones de familiares ruidosos. Los nerds de la bioclimática salivamos con esta oportunidad. Una vez descargados y digeridos, los datos de clima otorgan un panorama revelador sobre la evolución de temperaturas y lluvias en la ciudad.


Primero quise comparar los 10 años más antiguos con los 10 años más recientes, donde las diferencias fueron notorias:


¡Hay 20x más días con temperaturas arriba de 30°C, y 21x más noches con temperaturas arriba de 15°C!

Comparación entre los dos periodos: década mas vieja vs. década mas reciente.
Comparación entre los dos periodos: década mas vieja vs. década mas reciente.

Con cierta razón se puede argumentar que hoy no construimos ni diseñamos como en 1877, y que la práctica de construcción en México (e identidad de la ciudad misma) está mayormente definida por el periodo de posguerra, por lo que realicé un análisis en un rango más reciente: comparé el periodo de 1961 a 1990, contra el de 1991 a 2020. Nuevamente encontré datos que no esperaba:

Comparación entre los dos periodos: 1961 - 1990 vs. 1991 vs. 2020.
Comparación entre los dos periodos: 1961 - 1990 vs. 1991 vs. 2020.

¡El número de días con temperaturas arriba de 30°C se han duplicado, y las noches con temperaturas arriba de 15°C han incrementado 5 veces!


De modo que, si bien la temperatura promedio ha cambiado relativamente “poco”, las temperaturas más extremas han crecido significativamente en frecuencia: los días y noches frescas son cada vez menos frecuentes.


De los datos al edificio

Regresando a las preguntas iniciales, esto, como diseñador o constructor, ¿qué me impacta? Creo que hay dos cuestiones esenciales.


La primera es la obsolescencia de nuestros edificios, los cuales están construidos y diseñados con suposiciones caducas sobre nuestro clima. Solo en los últimos 50 años el carácter del clima ha cambiado sustancialmente, como se puede ver en las gráficas. Estos datos extremos son precisamente los que toman en cuenta los diseñadores Bioclimáticos y de Aire Acondicionado. No diseñas para el día “típico”, se prevé para el “día de diseño”, el cual representa las condiciones más exigentes probables. Diseñar para hoy con base en esos datos históricos ya es simplemente equivocado.


Lo segundo es la cuestión de resiliencia, la cual se vuelve aparente mirando hacia el futuro. Un edificio que se construye en 2026 tiene un rango de vida de ¿cuántos años? ¿10 años? ¿20? ¿50? La pregunta inmediata que debe hacerse es ¿y cómo se va a ver ese clima futuro? Con la tendencia actual, se puede solo deducir que será muy diferente a como es hoy. Se antoja absurdo que diseñemos hoy para el futuro con suposiciones erróneas del pasado. Sin análisis de resiliencia ejecutados bajo diferentes escenarios futuros, continuar con la tendencia actual es caminar hacia adelante con los ojos en la nuca.


Este blog continuará en una segunda parte, donde la Ciudad de México me sorprendió con más datos inesperados…


Autor: M Arq. Ing. Rodrigo Borghino

Revisó: Lic. en Literatura Carmen Castillo

 
 
 

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